martes, 8 de septiembre de 2020

Equilibrio.

Todos tenemos nuestras dudas
en principio por las comparaciones
yo me comparo
y resulta el daño hecho
e incluyo de ahí incapacidades amorosas
sabiendo que ya es tarde
incrementándose las lluvias y su acogedor y fuerte frío
desbordando cada lagrima rota y vacía
de cara al mismo miedo jamás evitado.
 
Inhalamos mucho aire y los pulmones siguen hinchados
por las indecisiones
a soluciones
a dudas
hay que exhalar fuerte
y seguir siendo nosotros mismos,
todo estará bien…
Ya mis palabas son costumbre
Dibujando una sonrisa orgullosa,
ya los sueños no se estancan
se acumulan fluyendo
abordado ideas cursis mientras rio a carcajadas.
 
Creo que escribo para mí y mis adentros
es inaceptable no hacerlo,
creo que juego con lo vivido, lo anhelado y lo sufrido
tolerando desde hace tiempo la esperanza tonta y ciega
que recuerda la incertidumbre con la ansiedad de seguir viendo más allá…
creo que tengo obsesión
por dar bocanadas de futuro a mi hambre
con Morfeo y pesadillas,
creo que he conseguido un equilibrio.
 
Las expectativas golpean duro,
la realidad es asfixiante, al caminante nos queda tiempo de sobra
pero llegando al destino nos agotamos, decaemos quebrados
pero no todo es fuerza y espíritu;
la inteligencia tiene qué, debe abrazar todo a su poder
tener oro, plata y bronce
para respirar bien su holgado ser,
es mi forma de seguir,
es mi forma de luchar,
es la forma en que visualizo la felicidad,
he pensado en ese equilibrio.
 
Afectado por el desamor,
afectado por la traición,
afectado por la idealización ,
afectado por la rabia, la ilusión,
la letra chueca, el aburrimiento, el desgano,
la necesidad, el optimismo,
la estadía y el alcance de muchos etcéteras.
 
Aterrado,
atestado, censurado y arrebatado,
ansioso e imposibilitado…
Como rueda de la fortuna en máquina de feria
algunos los ves arriba
pero
siempre estamos abajo esperando
por subir también y avanzar todo lo posible
y rechino mis dientes
para que acompañen con su sonido
al eco de mi normalidad
siguiendo con el miedo de lo efímero que somos,
que soy.
 
Pienso y percibo
Poco actuó y poco miro a los ojos si estoy hablando,
el pecho vibra pero no de alegría
pero hoy es buen día
hoy no hay escalofríos ni vacíos…
Trato de salir al salir el sol
aunque poco me guste
y camino mucho porque para mí es infalible
como contrarrestar lo sensible
mientras recorro lo que quiera
mientras juego con las letras y alguna canción,
mientras imagino,
mientras descubro… Llego a mi destino,
destinos sencillos.
 
Sigo en retrospectiva
por aburrido
sigo complicado
por aterrado
sigo curioso
por ingenuidad
sigo esperando
porque no tengo otra cosa más
pero ya por hoy
por más tarde y mañana
mantengo mi equilibrio.

Di que quieres de mí y tal vez me detenga.

Estancado en noches calurosas
en noches oscuras sin calma
en noches apáticas
esperando por luz
por encender y calentar mi comida
o alguna bebida caliente que calme la insatisfacción
y el absurdo de estos obligados tormento,
tormentos de manos poderosas
que quieren hacerme a mí y a los míos
a sus moldes nefastos y malignos opresores
en cotidiano,
en cultura,
en falsa paz.
 
Ya se me acabó la tinta negra
con la que usualmente escribo,
desde hoy escribo con lo que sea…
Tienes que ser fuerte
donde estás imponiendo tus pasos
la vaina es aún más fuerte;
intentemos no contarnos las penas,
sé que es fácil porque la angustia lo exige
y no se me ocurre nada más sino pedirte serenidad.
 
Recordemos lo fugaz,
el beso que me ibas a robar
recuerda la cobra que fui
y
cuando la cabeza me quisiste cortar…
Pensé en ser amable
por rechazar ese instante
pero herí tu aventura.
 
Recordemos otra vez
aquellas pequeñas tontas cosas
que nos dejaban sin aire
en las mañanas desocupadas,
siendo tu fiel amigo sin dramas
aunque
lo confieso
muy inocente me perdía en tu mirada.
 
Di que quieres de mí
después de que esto pase
del encierro y sus desmanes,
después de que me arriesgue
de ahora, por fin, juntar tu boca con la mía…
Di que quieres de mí
aprovecha que aprovecho
mi ansiedad plena
o tal vez me detengo,
es normal que aburra  sienta pena
y del todo
otra vez te detenga.
 
Es aburrimiento ver
todo lo que tiene que ver con el amor
o sus sueños
o el temor y sus dolores
y el desgano con sus horrores
cuando quizás todo se amplié
en la maravillosa felicidad…
También confieso
estar cansado de buscar
quiero que me llegue sin parpadear
como cuando siento el atardecer.
 
Di que quieres de mí
sin pena, dilo con fuerza
que me aturda y me sorprenda
di si quieres un poco o nada
solo dilo con esa euforia que recorre tus venas.
Yo mientras tanto paso pena
finjo no oír
y doy respuestas sosas que tardan en herir,
ya mi cabeza duele
de pensar y re pensar lo que jamás va a pasar
y cuando el pánico en pandemia acabe…
Encuéntrame si deseas volver
y di que quieres de mí
frente a mí
estréllate con mi mirada
acorrálame para que no escape en mi tontería
sabes que no puedo pero di lo que sea
y
tal vez te detenga
porque ya supe la respuesta
ya me preparé
a la derrota de perdernos.

lunes, 24 de agosto de 2020

La simpleza de tu mirar.

Ya encuentro muy cómodo y acogedor
el encierro, el mantenerme aquí
en mis cuatro paredes mirando el techo como sí fuese
la vía láctea…
Necesito un trago,
una desvelada entre ritmos y carcajadas
mis pies tienen fuego
de eso estoy seguro.
 
Ya como es usual
estoy tarde a tu encuentro
estoy mirando cada fotografía puesta por ti, de ti mismo,
y confirmo el flechazo instantáneo
y no,
no es idealizar, aunque podría,
no te idealizo para tenerme distraído
dentro de mi encierro
y del caos en un mundo pandémico
es junio y llueve
estoy seguro de que es lo que en ti veo
pero hay locura, hay desacierto
estoy desubicado
porque no hay encuentros, no hay caminos iguales
misma ciudad pero puntos opuesto como lo común e impuesto
tu no me conoces, es algo típico
espero hacerlo
así sea a lo lejos
pero
me pregunto:
¿Está mal desear?
¿Está mal querer estar con alguien?
¿Está mal que uno fije un gusto?
pues entonces espero entender
qué está bien desde ahora
si todo está vacío.
Tengo que alejar el desespero
aquella cosa que se va tragando por dentro
y
que nubla la vista, hasta ciego quedar
sin buenas decisiones
sin malas decisiones.
 
Vuelvo a tu mirar
tan simple
tan del mar
con esa boquita
tan alegre
tan del casanova que en ti habita,
cuando sonríes
disfruto verlo, disfruto ver en las fotografías que vuelvo a ver
para llenarme de sentimiento
y teniendo la fe
para verla frente a mí en un día soleado
porque este año no fue
esperemos que por algún lugar me tope en seco y de sorpresa
pero
siempre me cuestiono si está bien desearte;
¿Estoy paranoico?
¿Estoy aburrido?
Algo desubicado, yo respondo.
 
Mañana sigue siendo domingo
y
si acaso está mal de mi parte
me disculpo,
es abrupto que pose en tu mi gusto
pero te deseo
y
las gracias a eso se lo debo
a la simpleza acogedora de tu mirar.

El impaciente.

Descubro recuerdos olvidados
descubro nuevas formas de insistir
descubro que estoy hecho de caricias
descubro la amargura coqueteando con la frustración y me encanta
descubro que todo es subjetivo
descubro que quiero seguir aprendiendo
descubro que tengo una labia barata
descubro que hay goteras en mi techo
descubro que el gusto puede ser obsesión
descubro la amabilidad y le abro la puerta
descubro que tengo mil ideas y termino ejecutando tres
descubro que a lo mejor ni esto es poesía
descubro que me cuesta leer porque soy muy distraído
descubro que me cuesta oírte
descubro que quiero amar ciegamente
descubro que odio verme llorar
descubro que puedo contagiar mi risa
descubro que no está mal empezar a hablarte con un ‘hola’
descubro que inconscientemente no me gusta mi sonrisa
descubro que me gustan mis tontas cicatrices
descubro que pongo todo de mí, cuando escribo aquí
y eso no debe de importarte…
Descubro que les tengo miedo a los gatos
descubro que puedo callar y guardar mis penas así me carcoman
descubro que amo el agua fría
descubro que soporto mis amarguras
descubro que puedo aguantar cualquier pleito
descubro el miedo a la muerta, a su decisión, al tiempo y lo respeto.
 
Sentado, acomodado y comedido,
tranquilo y expectante… Recorre la sanación y tiemblan las piernas,
luego la sola izquierda.
Me transporto a mis ocho años,
donde espero a mi madre saliendo de la escuela
lo recuerdo en lo sueños donde se vive el doble
o quizá solo pensé en eso para dormir placentero en una luna llena
pero
desde ahí,
desde mis ocho vueltas al sol,
desde ahí descubro el ser impaciente
que debate intensamente los pasos,
los pasos siguientes pa’ luego irónicamente
meter la pata magistralmente.

miércoles, 20 de mayo de 2020

No me vas a ver arder, ni mucho menos caer.


Estamos atrapados en el tiempo,
el tiempo nos guía
y en sus apuros yo soy uno más
pero
para encontrar la guía del tiempo
debo caminar,
debo mirar detalles,
obstinarme por el calor y por la sed
pero incluso así,
caminando
encuentro la fuerza
y el ímpetu anclado dentro de mí.

No puedo ser narcisista,
no hablo de mi a menudo…
Creo que prefiero seguir en la esquina oscura
esperando salir de último
Justo unos minutos antes
pequeños destellos de luz como luciérnagas
advierten de un amor naciente, vivaz
por ahí
por allá
por acá
pero esas luciérnagas desaparecen
cuando buscas.

Busco tanto que mis manos
ya no tienen la fuerza
para seguir detallando, describiendo
los rostros,
las miradas y sus ojos multicolores
y sus pieles quemadas al sol,
los labios, las sonrisas…
Mis ojos siguen abiertos
enfocados con ilusión de una escultura griega.

Algún día cerraré mis ojos
para ver el sentimiento latiendo fuerte
en cada uno de nosotros
sin que en mí alguien lo encuentre.
Los cierro y los vuelvo abrir,
no hay que estar ciegos,
no hay que ilusionarse…
Con mi corazón roto y salado,
tú no me vas a ver arder,
ni mucho menos caer.

No me creo capaz
pero
soy fuerte a pesar de las necias tristezas
sin que sea estupidez
aún añoro ver a las luciérnagas,
esas pequeñas luces de amor.

He sido ignorado por el karma
he sido valiente para aguantar la agonía del dolor
cuando tus huesos se han roto
he sido amigo y confidente magistralmente
he estado y aunque lejano ahora, sigo estando para ti…
He tenido pena
por mis 20, mis 25
y 27
y llegando a esta edad
cambio las perspectivas,
empujado por la necedad avanzando lento.

No creo que la pasión me toque el pecho en una noche
a veces vienen la ansiedad y en mi pecho sí que da rebotes…
Puedes reír,
riámonos
pero algo te aseguro
tu no me vas a ver arder, ni mucho menos caer…
No caeré enamorado al vacío otra vez
no arderé en una pasión confusa
calmada con el empuje de mi mano derecha.
Ahora estoy fuerte
y sí, puedo soltar una lágrima
si la melodía en canciones
juntan engranajes dentro de mí…
No arderé perdiendo el control
ni mucho menos caeré perdiendo mis pedazos.

Estamos acostumbrados al orgullo,
sin decir
porque preferimos callar
sin sentir
porque preferimos olvidar
y en tranquilidad estar,
sin pedir
y sin aprender…
Con mi fuerza estabilizo
la locura fuera del mundo, estoy bien en mi burbuja,
por hoy no me afecta nada.
Yendo por aquí,
por allá
por acá
van esas pequeñas luces de amor…
Llegué tarde a su búsqueda
o
tal vez me perdí en la guía del tiempo
recogiendo y armando mis pedazos.