domingo, 20 de octubre de 2013

Fantasía.

Mostrando tú nuevo escote
Nada que te cueste, nada de dignidad perdida
Solo el valor de exhibir 
Al menos un 'gracias' pudiste dar,
No te sientes una persona real
No te sientes capaz de chocar la mano 
Con tu pasado.

Escarcha, lentejuelas y luces de neón
Una copa de Martini,
Un cuarto oscuro con el hombre que toca,
El polvo blanco para olvidar las penas,
El brasier y la ropa del invitado;
Tu posición básica 
De piernas abiertas.
Mirando el techo, escuchas el silencio
Tú corazón grita
No es un orgasmo, es el grito
Desesperado de tu alma.

El abusador disfruta
No es el hombre habitual,
El miedo te toma de las manos, 
Besos a la fuerza 
Y el irrespeto pasa entre los dos
¡Puta! ¡Perra!, ¡Eres mía!
Palabras retumbante entre la habitación
Tú costumbre entra en pánico
Golpeas tu cabeza 
Explota cual globo
Lleno de escarcha plateada y
No te culpo, no te juzgo.

Lo que creías fácil
No siempre es tu salvación 
La ansiedad al tener pudo más,
El querer vino y se fue.
Aquel cobarde dejó tu cuerpo
Quebró tu alma,
Siempre quisiste ver las estrellas
Pero ahora pasas a través de ellas
Quedaste siendo
Una niña, una mujer.

Las fantasías,
Las ambiciosas voces 
Te llevaron a un trampa
Ahora mueres
Sin poder cerrar los ojos,
Advirtiéndote el destino que
Pudiste cambiar tu vida.


Dabo Bautista Osorio.

sábado, 13 de julio de 2013

Intimidas sin las manos del Rey Midas.

Ojos bien maquillados
Actitud descontrolada, una voz sensual
Entre los cables del auto parlante
Escucho todas tus mentiras
Me las creo, como un niño pequeño;
No sabría diferencia entre tu pasión o tu sarcasmo.
No se realmente a que tu llamas Amor. 
Ni siquiera puedo saber cuales tu ambición.
Complementas tus vestimenta con toques radiante de sol brillante
Radiante frescura manipuladora en la plenitud
Venenosa boca roja, con sabor tropical
Amante de luna llena, evocando la primavera
Cuando no existe tal cosa en el norte de sur américa
Paseas tus tacones tal caballo de paso,
Haciéndote sentir en el más remoto lugar
para poder intimidar a aquel que quieras atrapar.
Oh, solo tu sabrás el fin de tu agonía y aunque tus manos no
Convierta todo en oro tienes el alma podrida.

miércoles, 26 de junio de 2013

Se habré el telón.

      Llegando en el momento preciso donde la distancia sigue siendo el recuerdo más cercano para sentirnos vivos e inspirados. No sabemos si tendremos suerte en todo, los pequeños pasos de las emociones que construido son la sonrisa no fingida del mañana naciente.

La butacas del teatro están listas para esperar a cien personas, el acto más espectacular de ilusionismo esperado por todo en el pueblo. Niños ven con gran anhelo la fantasía pegada en sus pupilas mientras tanto los padres no creen del todo lo que logran ver frente a sus narices. 

De alguno modo el orgullo se acerca al rostro de aquel ilusionista que con dote de caballero roba el corazón de miles de doncellas, está preparado para terminar su espectáculo, repleto de fallas y mentiras pero nada que un buen telón negro con un poco de polvo y humo no puedan arreglar. Hace una señal al asistente (su amigo fiel) al que siempre como un perro faldero; entonces el asistente dispone a jugar con las luces que para la época eran muy rudimentarias. Antes de empezar los aplausos del público salio una extraña mujer (muy bella para ser sincero). Se acerco hasta la primera fila dejando a todos los espectadores con un silencio fastidioso para el ilusionista... de repente como si nada el ayudante impactado por la belleza de la mujer, activa el juego de luces pero por error activa los fuegos artificiales; todo el público asustado sale de inmediato de la carpa, la mujer de piel blanca y larga cabellera roja sube a la tarima, se abalanza sobre el ilusionista lo tumba, se besan.

El telón se cierra de una manera muy misteriosa el asistente no puede ver por el humo provocado por los fuegos, no ve ni al ilusionista ni a la mujer. Se cae la carpa y todas sus telas sobre él. El día gris desaparece con un sol radiante que alumbra en medio de las nubes y es esa luz la que en el medio de la carpa hecha añicos se logra ver la sombra de dos guacamayos rojos. El asistente quita de encima de su cuerpo las telas de la carpa y cuando por fin logra ver como esta todo a su alrededor, los guacamayos salen volando uno detrás del otro, no sin antes uno de ellos cagar la cabeza del asistenta. Es así como el loco viejo del asilo, cuenta la historia del 'Ilusionista' que por mentiroso y mujeriego termino conviertendose en algo que tanto anhelaba... como volar.

Dabo Osorio
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Mirando las nubes.

Se recorra el mundo suspicaz de mi interno ser
Se desnuda por completo la mirada de mi mujer
Se derrumban lo negativo que pueda tener tu piel
Se desgarran las vestiduras del ayer
Solo con el simple complejo de encajar
En lo que no amas de la sociedad podrida
Entre esferas de colores,
Entre calles ajenas a cualquier peligro
Es ahí donde entro yo
En un abrir y cerrar de ojos
Levantándome del piso
Tocando muy bien su grama,
Respiro profundo los olores que rodean
Mi instinto animal;
Cuando antes pude leer
Todo lo que
Las nubes dicen de mi.

Dabo Osorio